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viernes, 14 de diciembre de 2012

LA EDUCACION DEL EL MEDIO AMBIENTE



¿Qué es medio ambiente?

Al hablar de medio ambiente no solo hablamos de flores y linces, también de bosques, de caminos, de rayos y truenos; hablamos de chimeneas, de hornos, de leña y de cuentos alrededor de la lumbre, de residuos, de consumo…



En el diccionario de María Moliner, medio ambiente es el conjunto de circunstancias, físicas y naturales, pero también sociales y culturales que rodean al individuo.

Entonces, podríamos asegurar, que el medio ambiente es todo... todo lo que nos rodea y, por tanto, nos condiciona.

Con esta definición, poco hemos avanzado, porque supone, desde este punto de vista, que cualquier cosa que nos rodee es medio ambiente.

Entonces ¿cómo concretamos algo más? Quizá lograremos algo cambiando de prisma, buscando otro ángulo de aproximación.

En realidad, cuando ponemos “medio ambiente” en la cabeza, no lo hacemos para describir cada una de sus partes... sino más bien, supone una forma de enfrentarnos a él: cuando hablamos de medio ambiente, al menos desde el ámbito en el que nos movemos, lo hacemos por una preocupación (su estado) y con un afán (su conservación y mejora de lo deteriorado).



De esta manera, sí, medio ambiente es todo... pero desde la
preocupación por su situación.

El medio ambiente, es también el conjunto de procesos que se dan en él. Y aquí nos surge uno de los aspectos más apasionantes pero también complicados que se evidencian al aproximarnos a él:

El medio ambiente nos surte de recursos, acoge nuestros residuos y es el espacio donde desarrollamos nuestras actividades y, por tanto, los intereses (sociales, económicos, políticos, culturales,...) son numerosos. La complejidad, la incertidumbre (no tenemos información de todos los efectos y consecuencias de los actos sobre el entorno) y el acercamiento interdisciplinar (no sólo de perspectivas profesionales, sino más bien de sensibilidades) son otros tres ingredientes básicos para aproximarnos a adivinar lo que se esconde tras el término de medio ambiente.

El papel de la educación ambiental ante la crisis global

El reto de la sostenibilidad se debe abordar desde todos los ámbitos de la sociedad. En general, desde los tres ámbitos donde la innovación se lleva a cabo:

_Tecno-científico: la tecnología aplicada a la prevención, reducción y corrección de impactos. La investigación en este ámbito ha dado lugar, por ejemplo, a la proliferación de medidas anti-contaminación, depuración de vertidos, etc.

_Legislativo-punitivo: la cada vez más exigente legislación ambiental hace ahora obligatorio lo que hace unos años podría ser considerado ciencia ficción: las políticas de limitación de vertidos, de evaluación de impacto ambiental, etc. serían un exponente.

_Social: La educación y la participación activa de la sociedad (como votantes y como consumidores, pero también como partícipes del futuro común) son aspectos obligatorios para el cambio de valores y modelos de desarrollo humanos.



La educación ambiental, entonces, juega un papel vital para la consecución del desarrollo sostenible. No sólo por su faceta didáctica o por ser una herramienta para el avance social, sino también porque una buena labor de comunicación social puede hacer que medidas legislativas o tecnológicas que pudieran considerarse costosas o impopulares (inversiones en conservación de especies de fauna amenazada, por ejemplo) gocen de apoyo social.

Una educación para qué: los objetivos generales de la educación ambiental

La educación ambiental se está orientada a resolver los conflictos socioambientales que ponen en riesgo la conservación de los recursos naturales y las condiciones de vida de todos los seres vivos del Planeta Tierra.

Para ello tomamos como base los objetivos que plantea el Libro Blanco de la Educación Ambiental en España. Son estos:

_ Contribuir a la construcción de un nuevo modelo de sociedad basado en los principios de la sostenibilidad. La educación ambiental debe ser un instrumento en favor de una forma de vida sostenible.
Apoyar el desarrollo de una ética ambiental que promueva la protección del medio desde una perspectiva de equidad y
solidaridad.

_ Ampliar la comprensión de los procesos ambientales en
conexión con los sociales, económicos y culturales.

_ Favorecer el conocimiento de la problemática ambiental que afecta tanto al propio entorno como al conjunto del planeta, así como de las relaciones entre ambos planos: local y global.

_ Capacitar a las personas en estrategias de obtención y
análisis crítico de la información ambiental.

_ Favorecer la incorporación de nuevos valores proambientales y fomentar una actitud crítica a la vez que
constructiva.

Fomentar la motivación y los cauces para la participación activa de las personas y grupos en los asuntos colectivos, y potenciar el sentido de responsabilidad compartida y ponderada hacia el entorno.

_ Capacitar en el análisis de los conflictos socioambientales, en el debate de alternativas y en la toma de decisiones, individuales y colectivas, orientadas a su resolución.

_ Favorecer la extensión de prácticas y modos de vida sostenibles en los distintos contextos vitales, basados en la utilización racional y solidaria de los recursos así como en el disfrute respetuoso del medio.



Si hacemos un esfuerzo de síntesis, y nos fijamos en “qué queremos conseguir de nuestros destinatarios”, podemos agrupar este listado en 5 tipos de objetivos:

_Aquellos que hacen referencia a la sensibilización de la sociedad, a conseguir su empatía con el medio, que sienta que el medio ambiente le compete.

_Aquellos referidos a la adquisición de conocimientos, a la transmisión de información relativa al medio ambiente y los problemas ambientales.

_Los relativos a la adquisición de actitudes, de modificación de formas de entender el mundo, de la valoración que hacen las personas de su entorno y cómo lo ubican en sus escalas de valores.

_Los que se refieren a la capacitación, al aprendizaje de capacidades y aptitudes favorables al medio ambiente, de hábitos pro-ambientales.

Los, finalmente, referidos a la organización, a la resolución compartida de los conflictos socio-ambientales, a la participación activa de la sociedad, de forma colectiva, en la mejora de nuestra relación con el entorno y, porqué no, en su gestión.

Por eso solicitamos desde ZARAOBRAS la colaboración de todos.

Gracias.


lunes, 26 de noviembre de 2012

LAS 7 R DEL CONSUMIDOR



Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar.

Los consumidores que asumen estas siete acciones contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero. Varios consejos sencillos de realizar harán posibles estas siete erres del consumidor “verde”

Reflexionar

Los consumidores ecológicos son reflexivos y críticos. Las decisiones coherentes con esta postura son muy diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, caminar, ir en bicicleta o en transporte público en lugar del coche privado, apoyar el uso de las energías renovables y huir en lo posible del uso de combustibles fósiles, consumir alimentos frescos, de temporada y cercanos, vestir ropas realizadas con fibras naturales, etc.

Rechazar

Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra. Este tipo de productos pueden estar en muchos ámbitos del hogar y, siempre que se pueda, hay que rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el medio ambiente.

Algunos productos tienen un gran impacto ambiental y, por ello, conviene rechazarlos.

Reducir

Los consumidores pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras. Al comprar, hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basuras y, a la vez, ahorrar dinero.

Diversos consejos permiten reducir su consumo sin que sufra el nivel de bienestar. De igual manera, la generación de energía supone la utilización en gran parte de combustibles que generan contaminación, como el petróleo o materiales radiactivos, y la explotación de la naturaleza.

Reutilizar

Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo responsable y ecológico.

La reutilización es posible de muchas formas. Al hacer la compra, conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales que permitan su uso prolongado y eviten las perjudiciales bolsas de plástico. Las baterías recargables son menos nocivas que las de un solo uso. Las hojas de papel se pueden utilizar por ambos lados, las cajas de cartón se pueden aprovechar más veces para guardar otros objetos como libros, discos, ropa, etc.

Reciclar

Separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios medioambientales. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos, cada vez más saturados, los materiales desechados se aprovechan para elaborar nuevos bienes y, por ello, se evita la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración.

Redistribuir

El consumo actual se basa en la utilización de los recursos de otros territorios o de generaciones futuras.

El medio ambiente y la humanidad no pueden soportar de manera indefinida este desarrollo insostenible y, por ello, hay que redistribuir el consumo de manera equitativa.

Reclamar

Los consumidores pueden y deben tener una participación activa en las actividades que influyen en su vida cotidiana. La ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Las líneas de acción son muy diversas: reclamar a las instituciones más medidas para conservar y recuperar el medio ambiente, reclamar más infraestructuras para poder reciclar, reclamar un mayor apoyo a los productos ecológicos y a las energías renovables, reclamar el uso de bolsas reutilizables en los supermercados en vez de las de usar y tirar, reclamar más productos reciclados y reciclables, reclamar más información medioambiental, etc.

CONTAMINANTES QUÍMICOS



SUSTANCIAS QUÍMICAS

Son aquellos elementos químicos y sus compuestos, tal y como se encuentran en estado natural o como se producen en la industria, que puedan dañar directa o indirectamente a personas, bienes y/o medio ambiente.

RIESGOS EN LA MANIPULACIÓN DE SUSTANCIAS QUÍMICAS

Al manipular sustancias químicas, el trabajador está expuesto a dos situaciones de riesgo bien diferenciadas:

a) Accidente de trabajo. Suceso anormal que se presenta de forma inesperada, interrumpe la continuidad del trabajo y causa daño al trabajador.
Ejemplos: rotura de un envase y derrame de líquido, salpicaduras de productos líquidos sobre la piel y ojos, fuga de un gas, etc.

b) Enfermedad profesional. Deterioro lento y paulatino de la salud del trabajador producido por una exposición continuada a sustancias agresivas.
Ejemplos: enfermedades respiratorias, dermatitis, etc.

En lo que se refiere a la prevención de accidentes de trabajo, son de gran importancia los siguientes puntos:
Envasado y etiquetado de los productos químicos
Todos los productos químicos deben ir convenientemente envasados y deberán llevar etiquetas identificativos según Real Decreto 363/1995. De este modo se facilita una información esencial, para advertir a las personas que los manipulan o utilizan, sobre los riesgos inherentes de la sustancia o preparado.

En dicho Reglamento se establece una clasificación de las peligrosidades de las sustancias químicas:
• Explosivas: Sustancias y preparados sólidos, líquidos, pastosos o gelatinosos que incluso en ausencia de oxígeno atmosférico puedan reaccionar de forma exotérmica con rápida formación de gases y que, en determinadas condiciones de ensayo, detonan, deflagran rápidamente o, en caso de confinamiento parcial, bajo el efecto del calor, explosionan.
• Comburentes: Sustancias o preparados que en contacto con otros, en especial con sustancias inflamables, produzcan una reacción fuertemente exotérmica.
• Extremadamente inflamables: Las sustancias y preparados líquidos que tengan un punto de ignición extremadamente bajo y un punto de ebullición bajo, y las sustancias o preparados gaseosos que a temperatura y presión normales, sean inflamables en contacto con el aire.
• Fácilmente inflamables: Las sustancias y preparados:
– Que puedan calentarse e inflamarse en el aire a temperatura ambiente sin aporte de energía.
– Los sólidos que pueden inflamarse fácilmente tras un breve contacto con una fuente de inflamación y que sigan quemándose o consumiendose después de alejar dicha fuente.
– Los líquidos cuyo punto de ignición sea muy bajo.
– Que en contacto con el agua o con el aire húmedo, desprendan gases extremadamente inflamables en cantidades peligrosas.
• Inflamables: Las sustancias y preparados líquidos cuyo punto de ignición sea bajo.

• Muy tóxicos: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea en muy pequeña cantidad puedan provocar efectos agudos o crónicos e incluso la muerte.
• Tóxicos: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea en pequeñas cantidades puedan provocar efectos agudos o crónicos e incluso la muerte.
• Nocivos: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea puedan provocar efectos agudos o crónicos e incluso la muerte.
• Corrosivos: Las sustancias y preparados que en contacto con tejidos vivos puedan ejercer una acción destructiva de los mismos.
• Irritantes: Las sustancias y preparados no corrosivos que, en contacto breve, prolongado o repetido con la piel o las mucosas puedan provocar una reacción inflamatoria.

• Sensibilizantes: Las sustancias y preparados que, por inhalación o penetración cutánea, puedan ocasionar una reacción de hipersensibilidad, de forma que una exposición posterior a esa sustancia o preparado dé lugar a efectos negativos característicos.
• Carcinogénicos: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea, puedan producir cáncer o aumentar su probabilidad.
• Mutagénicos: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea, puedan producir alteraciones genéticas hereditarias o aumentar su frecuencia.
• Tóxicos para la reproducción: Las sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea, puedan producir efectos negativos no hereditarios en la descendencia, o aumentar la frecuencia de éstos, o afectar de forma negativa a la función o a la capacidad reproductora.
• Peligrosos para el medio ambiente: Las sustancias o preparados que presenten o puedan presentar un peligro inmediato o futuro para uno o más componentes del medio ambiente.
Las sustancias peligrosas sólo podrán ser comercializadas cuando el etiquetado de sus envases, ostente de manera legible o indeleble al menos en la lengua española oficial del Estado, las condiciones que a continuación se indican:
• Nombre de la sustancia de acuerdo con el listado del Real Decreto, o bien, si la sustancia no estuviera incluida, se le dará el nombre utilizado en una nomenclatura internacionalmente reconocida.
• Nombre común, en su caso.
• Concentración de la sustancia, en su caso.
• Nombre y dirección completa, incluido el número de teléfono del responsable de la comercialización, bien sea el fabricante, el importador o el distribuidor.

• Las frases tipo que indican los riesgos específicos derivados de los peligros de la sustancia (frases R).
• Las frases tipo que indican los consejos de prudencia en relación con el uso de la sustancia (frases S).
• El número CE en caso de estar asignado.
• Las sustancias que figuren en el anexo I del Real Decreto deberán llevar en la etiqueta la frase «etiqueta CE».

El responsable de la comercialización de una sustancia peligrosa, ya se trate del fabricante, del importador o del distribuidor, deberá facilitar al destinatario que sea un usuario profesional, una ficha de datos de seguridad en el momento de la primera entrega de la misma o incluso antes, en la que figure la información siguiente:
• Identificación del preparado y del responsable de su comercialización.
• Composición e información sobre los componentes.
• Identificación de los peligros.
• Primeros auxilios.
• Medidas de lucha contra incendios.
• Medidas en caso de vertido accidental.
• Manipulación y almacenamiento.
• Controles de exposición y protecciones individuales.
• Propiedades físicas y químicas.
• Estabilidad y reactividad.
• Informaciones toxicológicas.
• Informaciones ecológicas.
• Consideraciones relativas a la eliminación.
• Informaciones relativas al transporte.
• Informaciones reglamentarias.
• Otras informaciones.



Las fichas de seguridad de los productos que manipulamos serán por tanto nuestra herramienta más importante para conocer las medidas preventivas que
debemos tomar, las actuaciones a realizar en caso de emergencia, cómo eliminar ese producto, etc.

Se deberá hacer un inventario de todas las sustancias químicas que se manipulan en cada puesto de trabajo y se solicitarán a los que producen o comercializan dichas sustancias las correspondientes fichas de seguridad.

jueves, 18 de octubre de 2012

CLAVES PARA UNA CONDUCCION ECONOMICA Y ECOLOGICA





El empleo de técnicas de conducción económica permite ahorrar a los automovilistas hasta un 15% anual de combustible provocando a su vez una disminución de la contaminación

El estilo de conducción incide en gran medida en el consumo de cualquier automóvil, ya que los conductores tienen determinadas costumbres que aumentan el gasto en combustible y que, en ocasiones, aceleran el envejecimiento del vehículo. Estos malos hábitos pueden corregirse siguiendo unos sencillos consejos al volante y en el mantenimiento del vehículo.



Poner el coche en funcionamiento ya consume energía, pero, a diferencia de lo que la gente suele creer, lo hace de forma muy controlada poniendo en marcha el motor con el mínimo esfuerzo posible, por lo que siempre debemos arrancar sin acelerar. La manera de comenzar la marcha será distinta dependiendo de la clase de motor, por ejemplo, si el motor es de gasolina nos pondremos en marcha inmediatamente después del arranque. Sin embargo, si se trata de un motor diesel tendremos que esperar aproximadamente tres segundos antes de empezar a circular para permitir que la bomba de aceite engrase el motor.

La forma más eficiente de conducir es hacerlo en las marchas más largas posibles manteniendo el motor a bajas revoluciones puesto que el vehículo avanza más con un menor esfuerzo energético. Así, el correcto empleo de la caja de cambios es vital para el ahorro, por lo que debemos prestar atención al cuentarrevoluciones o guiarnos por el marcador de velocidad.




Por regla general, en los motores de gasolina la aceleración y el cambio de marcha debe realizarse cuando se han alcanzado las 2.000 o 2.500 rpm. En cuanto a los diesel, lo haremos entre las 1.500 y 2.000 rpm. Si preferimos orientarnos mediante la velocidad utilizaremos la primera velocidad únicamente para iniciar el movimiento cambiando a segunda velocidad una vez recorridos seis metros desde la puesta en marcha; de segunda a tercera a partir de los 30 km/h; circularemos en cuarta a partir de los 40 km/h e insertaremos la quinta velocidad si conducimos por encima de los 50 km/h.
 
Durante la conducción mantén la velocidad lo más uniforme posible evitando frenazos bruscos. Para ello, en las reducciones es aconsejable ir parando el vehículo con el freno y reducir en el último momento. Mediante esta técnica no sólo se reduce el consumo, sino que ayuda a disminuir la contaminación acústica.



También es importante mantener el motor a ralentí el menor tiempo posible puesto que, en contra de la creencia popular, en punto muerto el vehículo tiene un consumo fijo de aproximadamente medio litro de carburante por hora.

Si pretendemos ahorrar combustible es más aconsejable poner una marcha larga y dejar que el automóvil ruede con ella sin acelerar. De esta forma el movimiento de las ruedas mantendrá el motor en marcha y, a más de 20 km/h, el consumo de gasolina será nulo. Ayuda a ahorrar energía el uso racional de los accesorios del vehículo. Se recomienda utilizar los elementos del sistema eléctrico como el aire acondicionado sólo cuando sean imprescindibles y a temperaturas moderadas de forma que el gasto sea menor.



También hay que evitar situaciones desfavorables para una conducción económica como viajar con las ventanillas abiertas y llevar elementos exteriores (la baca o cajones) si no se están utilizando porque estos añadidos modifican la aerodinámica del automóvil provocando que el consumo aumente. Al margen de estos aspectos a tener en cuenta a la hora de conducir, hay otro factor importante que interviene de forma decisiva en la reducción del consumo como es el mantenimiento mecánico.

Evitar averías siempre es una fuente de ahorro y por eso es conveniente realizar revisiones del motor, no retrasar los cambios de aceite y filtros y controlar al menos una vez al mes que la presión de los neumáticos sea la correcta. 



La ventaja principal de la conducción económica, además de ahorrar dinero, es que gracias a estas técnicas se contribuye rebajar la contaminación tanto ambiental como acústica reduciendo al menos en un 15% las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Al estar estas emisiones relacionadas con el consumo de gasolina o gasóleo si disminuimos este consumo conseguiremos limitar en parte la contaminación. 


REDUZCA – REUTILICE y RECICLE



 
 Reduzca
-Adquiera productos de todo tipo en envases de gran capacidad y, preferiblemente, reutilizables. Evite los envases de un solo uso.
-Lleve sus propias bolsas a la compra.
-Recupere viejas costumbres como la bolsa de pan o la huevera.
-Trate de no comprar productos con envoltorios superfluos. Lo importante es el producto, no que el embalaje sea atractivo.
-Opte, preferentemente, por adquirir alimentos a granel.
-Evite utilizar, en la medida de lo posible, artículos desechables como pañuelos de papel, rollos de cocina, vasos y platos de cartón, cubiertos de plástico, etc. La industria de productos de usar y tirar es la que genera más basura en todo el mundo.
-Conserve los alimentos en recipientes duraderos. No abuse del papel de aluminio.
-No compre pequeños electrodomésticos para realizar operaciones que sea fácil hacer a mano, como los abrelatas.
-Evite utensilios y juguetes que funcionan a pilas. Si no es posible, utilice pilas recargables o pilas verdes no contaminantes.



Reutilice
-Al utilizar papel para escribir, no escriba sólo en una cara y luego tire la hoja. Utilice el otro lado para notas, borradores, tomar apuntes, dibujar, etc. También puede utilizar el papel viejo para envoltorios.
-Procure hacer fotocopias por las dos caras.
-Si tiene jardín, recicle la materia orgánica.
-Reutilice las bolsas de plástico que le den en el supermercado para guardar la basura.
-No tire los tarros de cristal. Resultan muy útiles para guardar pasta, harina o legumbres... También se pueden utilizar como hucha, portalápices o semillero.



Recicle
-Separe los materiales que componen la basura para reciclar racionalmente. Utilice bolsas distintas para la basura orgánica, para el papel y el cartón, para los envases de vidrio y otra para el resto de envases (brik, plástico, latas...). Y deposite cada tipo de residuo en los contenedores que las autoridades locales han dispuesto al efecto.
-Haga un uso correcto de los contenedores de recogida selectiva. Un solo tapón de aluminio puede dar al traste con la carga de vidrio de todo un contenedor.
-Para hacer una tonelada de papel es necesario talar 5’3 hectáreas de bosque. El consumo anual en nuestro país obliga a cortar unos 20 millones de grandes árboles.
-Tome medidas: consuma menos papel, compre papel reciclado y envíe a reciclar todo el papel que le sea posible.
-No tire al contenedor de papel otros residuos como plástico, cartones de leche (contienen plástico y aluminio), latas, etc.
-El papel de los periódicos es el más fácil de reciclar ya que está hecho de fibra de madera. Si en nuestro país se reciclase la décima parte de los periódicos de un año, salvaríamos 700.000 árboles.
-El cristal de los vasos y el de las bombillas no se puede reciclar conjuntamente con el vidrio de los envases. Deposite en los contenedores de vidrio sólo botellas, de cualquier color, o frascos. Quíteles los tapones y compruebe que no tengan ningún objeto en su interior.
-No guarde ni mezcle con la basura los envases vacíos o con restos de medicamentos ni los que han caducado. Deposítelos en los contenedores que encontrará en las farmacias.